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TRIBECA 2022

Crítica: January

por 

- El amor y el paso a la adultez se dan de bruces con la cruda realidad en la evocadora cinta de época de Viesturs Kairišs, premio a Mejor Película de Ficción Internacional en Tribeca

Crítica: January
Karlis Arnolds Avots en January

Ambientada en 1991, January [+lee también:
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ficha de la película
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, del veterano director letón Viesturs Kairišs, es aparentemente una historia del paso a la adultez. Sin embargo, la película, que se estrenó en la Competición International Narrative de Tribeca y ganó el premio principal, es también un análisis de una época convulsa, ya que se centra en el movimiento por la independencia de Letonia, que se topó con una violenta resistencia, incluso cuando la URSS se derrumbó por su propio peso. La película también sirve como una oda a quienes estuvieron allí para documentarlo.

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January comienza con Jazis (Karlis Arnolds Avots), de 19 años, filmando a la policía secreta rusa que ha tomada la Casa de la Prensa estatal para impedir que sus ocupantes sigan publicando declaraciones de que Letonia es un Estado independiente. A pesar del peligro que corre, Jazis sigue siendo bastante apolítico, su grabación de la policía es tanto un acto de despreocupación adolescente como de ferviente activismo, y pasa el día en la academia de arte.

Allí conoce a Anna (Alise Dzene), y ambos comparten su amor por Jim Jarmusch y su deseo de convertirse en cineastas. Pero su historia de amor adolescente se ve interrumpida cuando Anna consigue unas prácticas con el documentalista letón Juris Podnieks (Juhan Ulfsak, interpretando al cineasta letón en la vida real).

Mientras Jazis responde con amargura y decepción, incluso parece aceptar un puesto en el ejército ruso, pronto empieza a comprender la situación política que le rodea. Rápidamente se encuentra en las barricadas, donde sus compatriotas letones esperan para detener a los invasores soviéticos, para documentar todo lo que está sucediendo.

Como historia del paso a la adultez, January toca varios temas familiares. El placer del primer amor, la decepción del desamor y un despertar político que puede cambiar profundamente a una persona, son algunos de los temas que se tratan en una historia que es, al menos en parte, autobiográfica. Esto hace que el eje narrativo sea bastante predecible. A medida que avanza la película, el personaje de Jazis puede derivar a menudo hacia el terreno de lo desagradable. Pero Avots se las arregla para mantenerlo en el lado correcto, con el fin de obtener nuestra simpatía y conseguir que nos subamos a bordo para el tercio final de la película, en el que Jazis comienza a cambiar su perspectiva.

Sin embargo, aunque January se desarrolla en un terreno muy trillado, sigue siendo una obra que tiene mucha fuerza. Gran parte de ello se debe a su análisis de la agitación política que caracterizó aquella época. El uso de imágenes de archivo reales, así como los momentos de violencia intermitentes e insistentes, contrastan con la atmósfera fragmentaria y ligeramente surrealista, que, al igual que las imágenes de archivo, también utiliza diferentes tipos de películas y proporciones, a medida que nos movemos entre la cruda realidad y el ingenuo aislamiento de la juventud. De hecho, la melancolía onírica que impregna toda la película es un testimonio de la maravillosa fotografía del veterano director de fotografía polaco Wojciech Staroń.

Al terminar con una dedicatoria a los cineastas que dedicaron sus vidas a documentar la opresión y la violencia, la historia de fondo de January, sobre un Estado ocupado que intenta librarse de sus opresores soviéticos, parece inquietantemente premonitoria en el clima político actual. Pero también hay algo de audacia en juego, ya que la naturaleza inexperta de los jóvenes todavía puede fomentarse a llevar a cabo acciones que van más allá de uno mismo. El carácter oportuno de la película, junto con su reciente victoria en Tribeca, debería darle un merecido impulso, y no es de extrañar que tenga una buena acogida en los festivales y bajo demanda.

January es una coproducción entre Letonia, Lituania y Polonia, producida por Artbox, el Centro Nacional de Cine de Letonia, Mistrus Media y Staron-Film. Sus ventas internacionales corren a cargo de The Yellow Affair.

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(Traducción del inglés por Jordi Lloret)

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