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CANNES 2022 Quincena de los Realizadores

Crítica: La Montagne

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- CANNES 2022: El singular Thomas Salvador firma una obra más que sorprendente sobre la trayectoria hasta lo paranormal de un hombre que da la espalda a la sociedad para irse a las montañas

Crítica: La Montagne

La vida de Pierre, un cuarentón parisino, es un café matinal solitario en un apartamento sobrio, un teléfono móvil, las llaves, el ordenador en el tren y la página 9 de la cuarta versión de un documento, y luego una demostración de robótica en inglés a unos clientes. Pero en la ventana se dibujan los contornos de una nueva trayectoria, retomar las riendas de su vida (que no sabe hasta dónde llegará). Estos contornos son las cimas cubiertas de nieve y el glaciar, donde Thomas Salvador sitúa el decorado (y una tienda de campaña) de su segundo largometraje, La Montagne [+lee también:
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, estrenado en la Quincena de los Realizadores del 75º Festival de Cannes. Una película totalmente diferente, también audaz, minimalista, poética y loca (hasta la fantasía) de lo que era Vincent [+lee también:
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y su superhéroe acuático (San Sebastián New Directors en 2014). “Atención Alta Montaña”. Después de un fin de semana de esquí y una noche en una tienda de campaña al borde de la pista, al raso y en un beneficioso silencio, Pierre (el propio director) se inventa una enfermedad para esquivar el trabajo algunos días más. Se compra un buen equipo, se informa y se desplaza en teleférico hasta la Aiguille du Midi, en el macizo del Mont Blanc, con su vista espectacular de los Alpes franceses, suizos e italianos. Instala su pequeña tienda ligeramente más abajo, y se inicia poco a poco en las caminatas glaciares (“hay que tomar distancia, nunca sabemos dónde están las grietas”), y luego en el ascenso a los desfiladeros con y sin guía. 

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Pasan los días y las noches, más o menos fáciles y cómodos, en observación introspectiva del entorno. Ni los mandatos de sus familiares, más que preocupados (“estás loco”), que buscan explicaciones racionales y que deben subir hasta él, no cambian la situación. Pierre se siente bien, allí, en su lugar, en lo esencial, y solo tiene contacto con la chef del restaurante de Aiguille du Midi (Louise Bourgoin). Pero este drástico retorno a la naturaleza da un giro decisivo cuando el derrumbe de una pared lejana atrae su atención hacia unas luces muy extrañas…  

La Montagne, que parte de una base similar a Into the Wild en versión blanca y de la permanencia de los rastros a veces físicos y a veces reflexivos de su protagonista humano, destila un gratificante placer de espectador de paisajes de gran belleza en los que se inserta la sensibilidad de Alexis Kavyrchine en la dirección de fotografía. Una fascinante trayectoria individual de salida de la sociedad que abre unas puertas místicas (u obsesivas o delirantes, como queramos) que hacen despegar la película hacia otra dimensión completamente diferente y que confirman que Thomas Salvador es decididamente un cineasta que no se parece a ningún otro, literalmente preparado para atravesar los muros y llevar a cabo una visión cinematográfica a la vez humilde en su sencillez y vasta en la profundidad de su ambición.

La Montagne ha sido producida por Christmas in July. Le Pacte gestiona las ventas internacionales.

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(Traducción del francés)

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