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ROME 2021

Crítica: Mediterráneo

por 

- La cinta de Marcel Barrena narra el nacimiento de la ONG Open Arms, que ha salvado a miles de refugiados, pero se desequilibra demasiado hacia la celebración entusiasta de sus protagonistas

Crítica: Mediterráneo
Dani Rovira, Anna Castillo y Eduard Fernández en Mediterráneo

Muchos han perdido la cuenta del número de refugiados que han muerto ahogados en el Mediterráneo. Pero todos recordamos la foto de Alan Kurdi, el niño sirio de origen kurdo que fue hallado muerto en una playa cerca de Bodrum (Turquía) en 2015. La imagen tomada por la fotógrafa Nilüfer Demir dio la vuelta al mundo, convirtiéndose en un símbolo de la crisis de los refugiados y consiguiendo que nos parásemos a pensar. Esta imagen es también el punto de partida de Mediterráneo [+lee también:
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, la nueva película del director emergente Marcel Barrena (100 Metros [+lee también:
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), que ha sido elegida para formar parte de la Sección Oficial de la Fiesta del Cine de Roma, tras su estreno en el Festival de San Sebastián. A pesar de que la imagen de ese niño ahogado es recurrente a lo largo de los 110 minutos de duración de la película, la intención del director catalán no es solo despertar conciencias, sino también explorar las razones que llevaron a un grupo de socorristas de Badalona a dedicarse a rescatar inmigrantes. Cualquiera que se haya preguntado cómo nació la ONG catalana Open Arms, fundada por Òscar Camps, encontrará aquí la respuesta. Especialmente los espectadores italianos, ya que actualmente se encuentra en marcha el “juicio Open Arms”, en el que se acusa al exministro del Interior de la Liga Norte, Matteo Salvini, de encarcelamiento ilegal y abandono del deber debido a que, en agosto de 2019, el barco de la ONG fue obligado a permanecer en el mar durante días, tras salvar a 147 inmigrantes, mientras esperaba la autorización para permitir el desembarco de los supervivientes.

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La película está ambientada en otoño del 2015. Camps, interpretado por Eduard Fernández, es el dueño de una empresa que ofrece servicios de rescate en el mar. Tiene a varios empleados en nómina, una veintena de motos acuáticas, un fiel mano derecha llamado Gerard (Dani Rovira) y un brillante gerente, Nico (el polifacético actor Sergi López), pero lo que más disfruta es ocupar su puesto en la torre de vigilancia de la playa y trabajar como socorrista.

Pasar de emprendedor a activista no parece una transición evidente. Impresionado por la foto del pequeño Alan Kurdi, Òscar Camps decide marcharse a la isla griega de Lesbos, a pocos kilómetros de la costa turca, donde cada día llegan cientos de migrantes. Aunque se muestra reacio, Gerard lo acompaña. Una vez en la isla, ambos deberán enfrentarse a una situación trágica: interminables desembarcos en bote, a cualquier hora del día y de la noche, y largas filas de inmigrantes que se dirigen a Mória, el campo de refugiados más grande de Europa hasta que ardió en septiembre de 2020. Òscar y Gerard descubren la desesperación de las mujeres, hombres y niños, la crueldad de los traficantes de personas que obligan a los inmigrantes a perforar sus balsas para ser rescatados. Los socorristas también se encuentran con la pasividad de los guardacostas, la cuestionable gestión del sistema de vigilancia por parte de Frontex y la indiferencia de los habitantes de la isla.

Esto lleva a Òscar a intentar organizar mejores rescates. Acompañado por su hija Esther (Anna Castillo), así como por Nico, Òscar se ve obligado a lidiar con el terrible naufragio que tuvo lugar el 28 de octubre de 2015, una escena culminante de la película que provoca un fuerte impacto emocional, y en la que Barrena pone en juego toda su habilidad como director.

La película tiene las mejores intenciones, pero resulta demasiado desequilibrada en la celebración entusiasta de su protagonista. No se limita simplemente a sugerir su heroísmo, sino que lo subraya escena tras escena mediante excesivos trucos retóricos (al contrario de lo que vimos en Styx, de Wolfgang Fischer). Es difícil llegar a comprender completamente el camino de humanidad, justicia y solidaridad que emprende este hombre "corriente", que debe enfrentarse a la política europea y los numerosos obstáculos que se presentan ante él. Mientras tanto, los refugiados de la película son figuras que se mantienen en el fondo, sin llegar a cobrar vida, eclipsados por la convicción y el protagonismo de Òscar. Tanto, que la guionista Danielle Schleif inventa intencionadamente la figura imaginaria de una doctora (Melika Foroutan) que busca a su hija, atrapada en uno de los naufragios. Ella se convierte en el paradigma de las miles de personas que cruzan el Mediterráneo para escapar del conflicto armado y la miseria.

Mediterráneo es una coproducción entre España y Grecia, a cargo de Lastor Media, Fasten Films, Arcadia Motion Pictures, Cados Producciones y Heretic, con la participación de RTVE, Movistar+ y TVC. Filmax se encarga de las ventas.

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(Traducción del italiano)

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