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CANNES 2021 Un Certain Regard

Crítica: Onoda

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- CANNES 2021: Arthur Harari firma una cinta deslumbrante, en la mejor tradición de los clásicos, retratando las 10.000 noches en la jungla de un soldado japonés olvidado en una isla

Crítica: Onoda
Kanji Tsuda en Onoda

“En primera línea por la patria, hemos luchado hasta aquí y lucharemos hasta el final”. Resistencia total, guerrilla, naturaleza hostil, muertos, supervivencia: los conflictos armados y las canciones de guerra se parecen, y las películas sobre el tema a menudo siguen el mismo patrón. Pero también hay otras que se salen de lo común y consiguen captar la esencia del ser humano, atrapada en el torbellino de las emociones y el deber. El cineasta francés Arthur Harari, descubierto en 2016 con un primer largometraje muy prometedor, Diamant noir [+lee también:
crítica
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entrevista: Arthur Harari
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, se sale de lo común en su segunda película, Onoda [+lee también:
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entrevista: Arthur Harari
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, proyectada en la inauguración de la sección Un Certain Regard de la Selección Oficial del 74º Festival de Cannes.

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La película, grabada con actores japoneses y en lengua japonesa (un desafío en términos de financiación), trata un hecho conocido a nivel mundial: la trayectoria del sacrificado teniente Hiroo Onoda, que se encuentra al frente de un grupo de soldados en la isla de Lubang, en Filipinas, en 1945, bajo el fuego de una gran ofensiva estadounidense. Con la misión secreta de hostigar al enemigo, convencido de que los refuerzos llegarán tarde o temprano (“tú no tienes derecho a morir”, “volveremos a buscarte”) y en la ignorancia (o negación) del fin de la Segunda Guerra Mundial, nuestro hombre pasará 29 años en la selva en estado de alerta.

Este increíble destino que mezcla fe inquebrantable (“entre cuatro, podemos matar a cientos de hombres”) y autointoxicación del alma, solidaridad, manipulación, adaptación a un clima de lluvias dantescas en una isla casi paradisíaca, relaciones ásperas con los habitantes y, sobre todo, las estaciones, los años y el tiempo que transcurre de forma inexorable, destrozando las certezas, haciendo surgir dudas y disolviendo el pequeño grupo de soldados: un vasto arco narrativo que el director (muy bien asistido por su coguionista Vincent Poymiro, su director de fotografía Tom Harari y su editor Laurent Sénéchal) abraza con un talento sorprendente.

Arthur Harari juega con las elipsis temporales: flashbacks de la formación de Onoda en la guerra secreta por el mayor Taniguchi (Issey Ogata), rápidos saltos temporales al principio de la película, la tensión explosiva del desembarco estadounidense y las diferentes percepciones de los cuatro protagonistas (Onoda, interpretado por Yūya Endo, y después por el carismático Kanji Tsuda; el fiel cabo Kozuka, interpretado por Yūya Matsuura y Tetsuya Chiba; y los soldados Shimada –Shinsuke Kato– y Akatsu –interpretado por Kai Inowaki–), para poner en escena una maravillosa película de acción existencialista, fascinante, apasionante, rigurosa y que domina el tempo, digna heredera de los grandes clásicos de la historia del cine. Si en el séptimo arte, “sean cuales sean las palabras, es la misma canción, es eterna”, hace falta un don excepcional para trascender el tiempo y mantener el interés. Una oportunidad para el cine francés y mundial: Arthur Harari es un director dotado.

Onoda ha sido producida por las compañías francesas bathysphere y To Be Continued, y coproducida por Arte France Cinéma, las italianas Ascent Films y Rai Cinema, la alemana Pandora, la japonesa Chipangu, las belgas Frakas y Proximus, y la camboyana Anti-Archive. Le Pacte gestiona las ventas internacionales.  

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(Traducción del francés)

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