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VISIONS DU RÉEL Competición

Crítica: 1970

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- El documental de Tomasz Wolski combina imágenes de archivo, conversaciones telefónicas y animación en stop-motion para hablar sobre una de las protestas más sangrientas de la historia de Polonia

Crítica: 1970

En 1970, en un inesperado giro de los acontecimientos, el gobierno polaco decidió subir los precios de la carne, otros comestibles y artículos de primera necesidad solo 11 días antes de Navidad. Esto provocó una de las protestas más grandes y sangrientas de la historia del país. Este acontecimiento es el tema central de 1970 [+lee también:
tráiler
entrevista: Tomasz Wolski
ficha de la película
]
, el último documental de Tomasz Wolski, proyectado este año en el festival Visions du Réel. La película recopila imágenes de archivo y grabaciones de conversaciones telefónicas entre miembros del equipo de crisis del gobierno, construyendo un documental único que supone una continuación temática y formal de su película anterior, An Ordinary Country.

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Pero, ¿qué se puede hacer con las grabaciones de audio de estas conversaciones? Wolski opta por la animación en stop-motion. La película comienza presentándonos a estos personajes históricos, representados por marionetas basadas en su apariencia real. Todos estos hombres eran funcionarios de alto rango en el Ministerio del Interior y el ejército, aunque a la mayoría de los espectadores internacionales sus nombres no les dirán gran cosa. No obstante, cualquier otra figura de poder en cualquier otro país comunista de la época habría actuado de la misma manera. De hecho, a raíz de las protestas que surgen a día de hoy en todo el mundo, estamos presenciando reacciones similares tanto en los países en vías de desarrollo como en las llamadas democracias occidentales.

Las protestas de 1970 comenzaron con huelgas en los astilleros de Gdansk y Gdynia, pero pronto se extendieron a las calles, apoyadas por los estudiantes. Sin embargo, Wolski adopta el punto de vista del gobierno y nos coloca en despachos animados, llenos de muebles pesados, mesas cubiertas de botellas, flores, frutas y ceniceros desbordados. Las imágenes son turbias y los colores oscuros, no solo porque los personajes se pasan todo el tiempo fumando, sino también para colocar al espectador en las sombras donde opera el poder. El cineasta también añade líneas y grietas a la imagen, emulando la calidad de las imágenes de archivo en blanco y negro de las protestas en las calles, que constituyen el resto de la película. Al optar por un formato de imagen en 4:3, Wolski crea una auténtica cápsula del tiempo para el público, mientras logra que la película se mantenga sorprendentemente consistente.

Al principio, parece que los peces gordos no están demasiado preocupados por la situación, pero los manifestantes acaban incendiando la estación de tren de Gdansk, y posteriormente un edificio del gobierno, para finalmente tomar como rehenes a los agentes de policía y a los jefes de los astilleros. La atmósfera se vuelve cada vez más asfixiante y las conversaciones telefónicas más agitadas y confusas, mientras Wolski incluye una banda sonora de suspense a cargo de Bartłomiej Tyciński y DJ Lenar, en la que un amenazador zumbido actúa como telón de fondo a medida que aumenta la tensión.

El punto de vista de los manifestantes aparece ejemplificado a través de pintadas y consignas en las paredes, vallas y tranvías, exigiendo, entre otras cosas, que los trabajadores reciban el mismo salario que los políticos (unas reivindicaciones que inevitablemente nos recuerdan a los debates actuales en torno al 1%). En las calles, la policía y el ejército avanzan con sus tanques y vehículos blindados, golpeando y arrestando a los manifestantes, mientras reciben lluvias de piedras y cócteles Molotov. En un momento dado, un político dice: "Este es un nuevo fenómeno sociológico. Antes bastaba con enviar una compañía para disolver a un grupo de mil personas. Ahora, ni siquiera un batallón es suficiente", lo que se revela como una nueva conexión con la sociedad occidental actual, donde la democracia y la tolerancia se han vuelto palabras vacías cuando no sirven a los poderosos.

Aunque se muestran principalmente preocupados por la situación de tres personas atrapadas en un edificio del gobierno en llamas, los políticos polacos intentan en un primer momento evitar una carnicería. Sin embargo, finalmente diseñan planes de propaganda para explicar este incidente que duró ocho días y se saldó con cientos de heridos y 41 muertos según los telediarios (y deben ser conscientes de que están siendo grabados). Todo esto nos impide percibirlos con un mínimo de humanidad, y esta es la actitud que debemos tener hacia los poderosos en la actualidad.

1970 es una producción de Kijora Film, coproducida por la Televisión Polaca y el Institute of National Remembrance.

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(Traducción del inglés)

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