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VISIONS DU RÉEL 2021 Competición Burning Lights

Crítica: Le Ventre de la montagne

por 

- Stephen Loye firma un documental apasionante y muy personal que recoge múltiples ecos y resonancias del accidente del A320 de Germanwings en los Alpes en 2015

Crítica: Le Ventre de la montagne

“En el lugar donde ocurre mi historia, nunca pasa nada importante”. Un paisaje sublime, insertado entre cumbres infinitas, donde en verano apetece tumbarse en la hierba a observar los planeadores, un trozo de paraíso escondido en los Alpes-de-Haute-Provence, donde el 24 de marzo de 2015, un copiloto estrelló voluntariamente un Airbus A320 de la compañía Germanwings en el macizo de Estrop; un suicidio que pulverizó a sus 144 pasajeros (de 21 nacionalidades) y a los cinco miembros de la tripulación. Una catástrofe mortal que reunió a jefes de gobierno y medios de comunicación de todo el mundo en la minúscula comuna de Prads-Haute-Bléone, y que inspiró a Stephen Loye (oriundo del lugar y vecino de los alrededores) para grabar Le Ventre de la montagne [+lee también:
tráiler
ficha de la película
]
, un documental de autor muy original, estrenado en la sección Burning Lights de la 52ª edición del festival Visions du Réel.

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¿Cómo abordar un suceso tan dramático de forma artística, con la distancia y el enfoque adecuados, y evitando los clichés de la investigación (aunque, al menos, se expongan los sus entresijos)? Simplemente, partiendo de la cocina y del reflejo del exterior en su tazón de café (una bebida que se comentará varias veces en la película), bajo la mirada del gato de una familia, una canica negra gira hasta caer de la mesa en una cruel metáfora del vuelo 4U 9525 Barcelona-Düsseldorf, que se hizo pedazos “no sabemos dónde, pero sabemos que no fue muy lejos”. Y teniendo presente que “cuando hablamos de una muerte, siempre hay otra escondida detrás”.

Le Ventre de la montagne mezcla imágenes de archivo (de varias fuentes televisivas y del ministerio del interior), documentos sonoros (procedentes de boletines informativos de la radio y de una investigación en el lugar del accidente, realizada por el antropólogo Patrick Romieu), secuencias de animación, representaciones muy diversas de la región (sublimes planos fijos del vasto paisaje montañoso, pequeños detalles de la naturaleza, cámaras subjetivas desde automóviles que recorren los caminos), voz en off (muy personal) del narrador y de quince testimonios para construir una apasionante materia exógena de una gran riqueza. Una maraña de realidades y de imaginarios que supera el reto de explorar a la vez el funesto cortejo que provocó el accidente (las misteriosas motivaciones del copiloto suicida, la recogida de los restos del accidente, las ruedas de prensa de los poderes públicos, de Lufthansa y de la Oficina de investigación y análisis para la seguridad de la aviación civil, los homenajes y las conmemoraciones, la evaluación del coste económico de un muerto en un accidente de aviación en función de su nacionalidad, etc.) y los asombrosos estados que actualiza, como si el inconsciente colectivo del lugar saliera a la superficie.  

Recuerdos de la Resistencia y de la ocupación alemana durante la Segunda Guerra Mundial, recuerdos de otras catástrofes aéreas ocurridas en la misma zona, ecos de la atmósfera tan particular del año 2015 en una Francia muy afectada por los atentados, encuentro con una traductora argentina que vive en el lugar y evoca la dictadura militar de su país, conexiones con Alexandra David-Neel y con el cómic Tintín en el Tíbet, de Hergé… Al igual que la bola dorada de 149 lados instalada en el lugar del impacto en memoria de las víctimas, la película se revela como un fascinante viaje proteiforme, una obra esponja que da a los seres vivos la libertad de expresar lo que emerge de las profundidades estremecidas por la magnitud del accidente.

Un mosaico desplegado por Stephen Loye con un notable sentido narrativo fílmico. Esta abundancia de materia dispar se arriesgaba a perder el hilo del trasfondo oscuro de su temática, pero el cineasta logra mantenerlo, con su dominio en el arte del contraste, sin perder su individualidad artística y con una humanidad muy clara.

Le Ventre de la montagne ha sido producida por Ammoni’t Cinema y Baldanders Films.

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(Traducción del francés)

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