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SAN SEBASTIÁN 2020 Competición

Crítica: Akelarre

por 

- El argentino Pablo Agüero resucita en esta vibrante película histórica a las mujeres que sufrieron una caza de brujas asentada en la misoginia, el abuso de poder y la persecución de la libertad

Crítica: Akelarre

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no es una película histórica al uso. El filme –que ha dirigido Pablo Agüero y lucha por la Concha de Oro desde la sección oficial de la edición número 68 del Festival Internacional de Cine de San Sebastián– deja claro desde sus primeras imágenes que su cámara no se va a recrear en el paisaje, el vestuario o la épica: irá a la esencia, a lo psicológico, doméstico y cotidiano, para desde ahí enviar un mensaje universal que analiza por qué algunas barbaridades y despropósitos que nacieron hace siglos aún pueden perdurar en nuestros días.

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La acción –plasmada bellamente por la cámara de Javier Aguirre (La trinchera infinita [+lee también:
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)– se sitúa en el País Vasco de 1609, donde un juez enviado por la corona española arresta a unas chicas que han celebrado una fiesta en el bosque, pues según su mirada enfermiza, tozuda y desconfiada, seguramente hayan llevado a cabo una ceremonia peligrosamente diabólica y altamente impura. Akelarre –con diálogos en euskera y castellano– sigue ese kafkiano proceso, absolutamente exento de equidad y justicia, donde manda el abuso de poder, la desconfianza y el miedo, sobre todo al sexo y a las mujeres.

Agüero, basándose –junto a su coguionista Katell Guillou– en el libro Tratado de la inconstancia de los malos ángeles y demonios, escrito por el juez Pierre de Lancre, ha optado por una puesta en escena nerviosa, cortante, de montaje rápido (por gentileza de la gran Teresa Font) y planos cercanos para no sólo adaptar su narración a la maneras contemporáneas, sino también para insuflarle nervio, empatía y garra al arresto injusto y brutal que sufrieron una chicas –alguna de ellas, casi niñas– arrolladas por una autoridad castrante que no toleraba la libertad, la cual queda representada desde los títulos de crédito del film por ese sensual cabello largo, ondulando con el viento, que ellas lucen con absoluta naturalidad.

Finalmente, la película argumenta también que aquel retorcido inquisidor llegó al norte de España –a los mismos lugares donde se ha rodado esta película– para arrasar con la diversidad cultural, imponer el pensamiento único y manipular al pueblo a través del terror. Y nos tememos que, como asegura el propio Agüero, todavía hoy algunos políticos siguen aplicando aquellas enseñanzas –más o menos disimuladas–, atizando el odio para obtener o perpetuarse en el poder.

Akelarre es una producción hispano-francesa-argentina –que ganó el Arte Kino International Prize en el VI Foro de Coproducción Europa-América Latina (2017)- de Lamia Producciones Audiovisuales S.L., Kowalski Films S.L., Sorgin Films AIE, Gariza Produkzioak S.L., Tita Productions S.A.R.L., La Fidèle Production y Campo Cine SRL. De sus ventas se ocupa Film Factory Entertainment y de su distribución en España, Avalon.

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