email print share on Facebook share on Twitter share on reddit pin on Pinterest

VISIONS DU RÉEL 2020

Critica: El Father Plays Himself

por 

- El tercer largo de Mo Scarpelli muestra por qué utilizar a tu padre en tu película puede no ser la mejor idea para una historia de separación familiar, amor y cine

Critica: El Father Plays Himself
Jorge Roque Thielen en El Father Plays Himself

Mo Scarpelli tiene predilección por rodar en entornos desafiantes. Su ópera prima, Frame by Frame, dirigida junto a Alexandria Bombach, relata la historia de cuatro fotoperiodistas trabajando en Afganistán. Su segundo largometraje, Anbessa [+lee también:
tráiler
ficha del filme
]
, explora el mundo de la construcción, la globalización y la occidentalización a través de los ojos de un niño etíope de diez años. Su última película, El Father Plays Himself [+lee también:
tráiler
ficha del filme
]
, tiene lugar durante el rodaje de una película en Venezuela, comenzando en Caracas y trasladándose después a la selva amazónica. La cinta ha tenido su estreno mundial en la Competición Internacional de Largometrajes del festival Visions du Réel 2020.

(El artículo continúa más abajo - Inf. publicitaria)

Sería un error pensar en El Father Plays Himself como un “making of”. A pesar de que toda la acción tiene lugar durante la producción de La Fortaleza [+lee también:
crítica
tráiler
ficha del filme
]
, estrenada a principios de este año en el Festival Internacional de Cine de Róterdam, lo cierto es que el título de la película nunca llega a mencionarse. Es como una especie de distanciamiento social antes de la llegada del COVID-19. Además, como ya demostraron Keith Fulton y Louis Pepe con Perdidos en La Mancha (2002), los mejores documentales de rodajes son aquellos centrados en las personas que hacen la película.

Scarpelli no se muestra especialmente interesada por el caos de la producción, sino que dirige su atención a las dinámicas entre el director y el actor protagonista. En El Father Plays Himself, esta conexión es más complicada de lo normal, debido a que el director, Jorge Thielen Armand (La Soledad), escogió a su padre, Jorge Roque Thielen, de más de cincuenta años, para protagonizar su primera película.

Hacer una película con tu padre es siempre complicado, en el mejor de los casos, pero cuando dicho padre es un alcohólico obstinado con un escepticismo saludable hacia la autoridad, es probable que la situación se vuelva problemática. El propio productor cuestiona si Armand está tomando la decisión correcta, e incluso sugiere que el proyecto se posponga hasta encontrar un sustituto. Esta no es una opción para el director, que abandonó Venezuela a los 15 años y ha escrito una película basada en la vida de su padre, centrándose en los años que pasó extrayendo oro de forma ilegal en la década de los 90. La motivación para contar esta historia nace del propio deseo del director por reconectar con su padre de alguna forma. Lograr que su padre renuncie a su trabajo para participar en la película es lo más lejos que Armand está dispuesto a llegar para buscar un acercamiento y construir una relación.

Scarpelli no ofrece grandes declaraciones, simplemente se limita a observar con interés. Nunca se revela que el padre de la película es también su suegro, pero estar casada con el director significa que tiene un acceso y una confianza absolutas. La cineasta es capaz de retratar el lado más vulnerable del director sin necesidad de recurrir a la exposición, mostrando la agitación interna que se esconde detrás de su apariencia tranquila. La exploración del aspecto psicológico de esta relación, el comportamiento impredecible del protagonista y el hermoso paisaje amazónico tienen ecos de Mi enemigo íntimo (1999), la oda cariñosa que Werner Herzog le dedicó al exuberante Klaus Kinski, con quien haría cinco películas.

En contraste con sus dos largometrajes anteriores, Scarpelli evita hablar de lo que está sucediendo en el país. Con la excepción de un póster del presidente Maduro, que observamos fugazmente al viajar en coche entre localizaciones, la película evita cualquier referencia directa a las disputadas elecciones de 2018. Se trata de una decisión inteligente, ya que su fascinante observación de esta relación paternofilial es suficientemente dramática.

El Father Plays Himself es una coproducción entre Venezuela, Reino Unido, Italia y Estados Unidos, producida por La Faena Films, Ardimages UK, Rake Films, Channel 6 Media y TRES Cinematografía.

(El artículo continúa más abajo - Inf. publicitaria)

(Traducción del inglés)

¿Te ha gustado este artículo? Suscríbete a nuestra newsletter y recibe más artículos como este directamente en tu email.

Privacy Policy