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CPH:DOX 2020

Crítica: Being Eriko

por 

- La pianista japonesa Eriko Makimura busca significados más allá de su teclado en el retrato demasiado unilateral de Jannik Splidsboel

Crítica: Being Eriko

Being Eriko, de Jannik Splidsboel, estrenada en el CPH:DOX de Copenhague, donde se proclamó ganadora de la sección NORDIC:DOX, podría haber tenido un título más imaginativo, ya que “ser” o “al encuentro de” es precisamente lo que muchos protagonistas de películas de no-ficción están haciendo estos días. Además, no siempre lo saben, pobres almas, a diferencia de la pianista japonesa Eriko Makimura, perfectamente consciente de sí misma, que ahora vive en Europa y está decidida a no repetir los errores de su estricta educación, que la convirtió en “pianista antes que en Eriko”.

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Esto no significa que abandone por completo su profesión, aunque es una vocación más que un trabajo y ha dirigido su vida desde que tenía dos años. Pero, libre de las restricciones impuestas por su carrera de pianista clásica, Makimura prueba los límites de las llaves y martillos de su instrumento: llenándolo con pelotas de plástico para un concierto o compartiendo historias de su vida privada con el público, probablemente más acostumbrado a tímidos intérpretes que apenas levantan la vista de su Chopin.

Splidsboel oscila entre lo público y lo personal, aunque su explosiva protagonista parece decidida a acabar con estas divisiones tan frívolas, combinando sus conciertos cada vez más extravagantes en diferentes países, incluido Polonia, con largos debates con personas que comprenden su situación: una antigua bailarina de ballet que antepuso su familia a su profesión, o un amigo cercano, capaz de escucharla hasta cuando toca vestida de invitada a la fiesta del té del Sombrerero Loco. Desafortunadamente, aunque sus ideas son interesantes, las conversaciones caen con frecuencia en clichés, que anuncian que es “aburrido ser normal” y que “la vida es más que estar en una caja”. ¿Dónde está la Liebre de Marzo cuando más la necesitas?

Durante estas “sesiones de terapia” vemos que el pasado de Makimura se resiste a desaparecer, a pesar de los cambios que ha hecho a lo largo del tiempo. Adicta al trabajo debido a los recuerdos de la infancia, parece incapaz de dejar la música, obligada a aprender a darse prioridad mientras continúa tocando. Es una lucha interesante, ya que lo que no te mata te hace mejor artista; pero no podemos esperar una conclusión satisfactoria. La película de Splidsboel parece una obra en construcción puesto que la búsqueda de Eriko está lejos de acabar. La dimensión del personaje absorbe la obra, mientras el director la sigue con timidez. Quizás la película consiste en “perseguir” a Eriko. Ella parece intentarlo.

Being Eriko es una producción danesa llevada a cabo por Sara Stockmann y Håvard Wettland Gossé para Sonntag Pictures y Spætt Film AS. Sonntag Pictures gestiona las ventas.

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(Traducción del inglés)

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