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PELÍCULAS / CRÍTICAS España

Crítica: Invisibles

por 

- Gracia Querejeta visibiliza con esta muy dialogada park movie un conflicto que afecta a las personas que sobrepasan los cincuenta: que la sociedad ni las mira

Crítica: Invisibles
Adriana Ozores, Nathalie Poza y Emma Suárez en Invisibles

Julia, Elsa y Amelia siempre van vestidas con chándal y calzadas con zapatillas de deporte. Las tres se citan todos los jueves por la mañana, temprano y antes de ir a trabajar, en un parque para pasear y hacer un poco de ejercicio. Mientras caminan a paso más o menos rápido, hacen estiramientos y, en un descanso, se toman un café, hablan sin parar: se cuentan confidencias, se regañan y hasta se enfadan cuando la conversación alcanza cotas de agresividad que raya la falta del respeto. Vamos, como cualquier otro trío de amigas. Ellas son las protagonistas absolutas de Invisibles [+lee también:
tráiler
entrevista: Gracia Querejeta
ficha del filme
]
, nuevo largometraje de la cineasta madrileña Gracia Querejeta que hoy, 6 de marzo, llega a los cines españoles.

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Vamos a conocerlas un poco más: Elsa (interpretada por Emma Suárez) sigue intentando seducir a todo macho de la especie humana que se cruza en su camino, como ha hecho desde que le crecieron los pechos; Julia (Adriana Ozores) está desencantada de la vida, todo le da igual y esgrime un escepticismo que desarma hasta al optimista más recalcitrante; y la pobre Amelia (Nathalie Poza) es capaz de soportar relaciones tóxicas, micro abusos y otras humillaciones del montón con tal de vivir en pareja y no enfrentarse a la “terrible” soledad. Como decimos en España, “cada una es de su padre y de su madre”; vamos, que no se parecen absolutamente en nada. Pero aún así, han edificado algo parecido a un vínculo amistoso.

De este modo, a través de tres tipos de persona (obviamente, también podríamos estar hablando de hombres con esas características) y lo que charlan en sus encuentros, Querejeta y su guionista habitual Antonio Mercero han construido una película de parque, o lo que vendría a ser un largometraje donde sus protagonistas no paran de moverse, a pie, en un recinto ajardinado de una ciudad de provincias, en este caso Cáceres (Extremadura). Por las diferentes veredas, bancos y terrazas de este territorio verde y soleado, estas “Thelma y Louise + una” se encontrarán con ex amigas ahora libres como el viento, hombres misteriosos, alguna antigua pareja y manadas de jovenzuelos que las adelantan corriendo fácilmente, tanto por la derecha como por la izquierda.

Pero nuestras amigas no esconden una pistola en la maleta, sino tres bocas parlanchinas de las que salen sin cesar angustias, miedos y frustraciones de la edad madura. También alguna gracia: que no falte el humor, aunque a veces sea negro. Con amenidad, un montaje que no deja decaer el ritmo y, sobre todo, tres trabajos actorales magníficos, la película se acaba convirtiendo en un grito contra la discriminación, una llamada de atención al sistema egoísta y absurdo donde vivimos y un hermoso canto a la amistad. Al final, no hay un barranco por el que saltar, pero sí un mundo jodidamente cruel al que enfrentarse valerosamente cada día al salir de ese microcosmos cómplice que estas tres heroínas contemporáneas construyen semanalmente… en un parque.

Invisibles es una producción de Nephilim Producciones S.L. y Orange Films A.I.E., que ha contado con la participación de Movistar +, TVE, Telemadrid y Canal Extremadura; el apoyo de ICAA y la Junta de Extremadura; y la colaboración de la Comunidad de Madrid. De su distribución y ventas se ocupa Wanda.

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