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BERLINALE 2020 Panorama

Crítica: Si c’était de l’amour

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- BERLINALE 2020: El austriaco Patric Chiha firma un extraordinario documental que se sumerge en el corazón del grupo de baile del espectáculo Crowd de Gisèle Vienne

Crítica: Si c’était de l’amour

“Explorad las rotaciones e intentad encontrar una respiración común”. El austríaco Patric Chiha invita a los espectadores a un viaje extraordinario que amplía la percepción del tiempo, del espacio, del movimiento y de las emociones en su documental Si c’était de l’amour [+lee también:
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entrevista: Patric Chiha
ficha del filme
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, una obra potente presentada en la sección Panorama de la 70ª Berlinale. La película fusiona un espectáculo de danza fuera de lo común, Crowd de Gisèle Vienne, y la sensibilidad de un cineasta que sabe captar las oscilaciones más ínfimas, transmitir las sensaciones más violentas y magnificar un tema que muchos hubiesen tratado de forma banal.

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Quince jóvenes bailarines se preparan para salir a escena, se enciende la luz, se funden los unos con los otros, se disocian, se hunden en la nada, intentan ser o renacer, libran entre todos “un combate suave” en una representación colectiva inspirada en las raves de los años 90. La música techno sacude el tempo de la coreografía con su híper ralentí mientras la cámara se desliza cerca de las caras, de los tiempos en suspensión, los temblores, los colapsos y las pulsiones. Un cuadro viviente que ofrece libertad de mirada a su público, como un organismo multicelular que se gesta de forma lenta pero hipnótica. Un torbellino de atracciones y de repulsiones, de desencadenamiento y de calma, de abrazos y de soledades, de ternura y de brutalidad, de sentimientos exacerbados que Gisèle Vienne pule con una precisión extrema guiando a sus intérpretes durante los ensayos grabados por Patric Chiha. Anclaje al suelo, equilibrio, rebote, ajuste de los desplazamientos: cada matiz del movimiento es trabajado con creatividad (“hay mariposas a tu alrededor”, “todo lo que tocas es muy bonito”) mientras la cámara transcribe toda expresividad sutil. Pues se trata de emociones muy fuertes, afectos humanos arquetípicos explorados de una forma tan profunda e intensa que los personajes (una asocial, un transexual, un nazi) atormentan a los bailarines fuera del escenario. “Se supone que es ficción pero en el espectáculo, da miedo. Sientes que es peligroso. Algunas noches, es como una agresión, como un agujero negro que te atrae”.

El director, que difunde los testimonios de algunos bailarines discutiendo entre bastidores o confesándose con él, desvela la porosidad y la fragilidad de la frontera entre el arte y la vida, e introduce algunas pausas en un documental febril. Si c’était de l’amour adquiere su fascinante dimensión orgánica en las secuencias sobre el escenario, recreadas a la perfección por la combinación de talentos en la fotografía (Jordane Chouzenoux) y el montaje (Anna Riche). El cineasta gana, sin dificultad, su apuesta de desplegar libremente el sentido a partir del movimiento y abrir al espectador un horizonte apasionante de posibilidades, contundente y estimulante.

Si c’était de l’amour, producida por la sociedad parisina Aurora Films, será distribuida en Francia el 4 de marzo por Norte Distribution. La compañía belga Best Friend Forever (filial de Indie Sales) gestiona las ventas internacionales.

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(Traducción del francés)

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