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BERLINALE 2020 Panorama

Crítica: Always Amber

por 

- BERLINALE 2020: Las directoras Lia Hietala y Hannah Reinikainen son pioneras en explorar el mundo de los adolescentes transgénero sin centrarse en su identidad de género o su orientación sexual

Crítica: Always Amber

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, el primer largometraje documental de las realizadoras suecas Lia Hietala y Hannah Reinikainen, acaba de tener su estreno mundial en la sección Panorama de la Berlinale. A juzgar por esta historia original y atrevida, parece que ha llegado el momento de tratar a la minoría sexual menos representada, las personas trans, como cualquier otro ser humano, con sus problemas cotidianos. Este es sin duda el punto fuerte de la película, pero su enfoque arriesgado no acaba de funcionar.

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La protagonista es Amber, una adolescente no binaria. Durante la primera escena de la película, la vemos hablando con un médico en una clínica especializada en personas transgénero, donde le preguntan: ¿Qué pronombre debemos emplear para referirnos a ti? Su respuesta es “elle”, pero para el espectador resulta difícil no percibirla como una chica. Esta es precisamente una de las cosas a las que el público debe acostumbrarse.

El mejor amigo de Amber, que la ayudó a aceptar su propia sexualidad como persona trans, es Sebastian. Por su parte, Sebastian se parece más a una chica. Los dos están muy unidos: pasan mucho tiempo juntos, comparten baños, bebidas, porros, amigos... Su comunidad parece una isla de libertad dentro de la progresista ciudad de Estocolmo, donde los jóvenes queer con identidades fluidas no se toman demasiado en serio a sí mismos, al menos no más que otros adolescentes. En realidad, exactamente igual que otros adolescentes.

Cuando Amber se enamora de Charlie (cuya cara vemos borrosa en las dos escenas en las que aparecen juntos), Sebastian pasa a un segundo plano, por lo que comienza una especie de rivalidad entre ellos. Sin embargo, la situación cambia por completo cuando Sebastian y Charlie empiezan a salir, dejando a Amber de lado.

Amber se hunde en una espiral de comportamiento autodestructivo, mientras continúa yendo a la clínica para ser diagnosticada como no binaria, lo que le permitiría someterse a una mastectomía. Al mismo tiempo conoce a Olivera, otra persona trans (un joven muy guapo que se viste de chica), y gracias a esta relación Amber adquiere una nueva confianza.

La película tiene una atmósfera punk muy definida, marcada por el rock alternativo y angustiado de la artista sueca ShitKid, el uso ocasional de la voz en off de Amber y el hecho de estar compuesta a base de diferentes tipos de imágenes, que van desde la cámara digital de Hietala a las imágenes filmadas por Amber, su familia y amigos, incluyendo grabaciones con teléfonos móviles y vídeos de Snapchat. Todos estos formatos componen un conjunto coherente, aunque algo nervioso y desigual, editado por las directoras junto a Anton Hemgren y Charlotte Landelius. De alguna forma, esta sensación encaja perfectamente con la historia y se ve reforzada por la forma en que Amber, Sebastian, Olivera y otros personajes se visten y se maquillan: una subcultura inspirada por las modas punk, emo y gótica.

Aunque la intimidad es una de las principales cualidades de la película, el hecho de que estos adolescentes hagan exactamente lo que hacen todos los jóvenes de su edad (fumar, beber, enamorarse, desenamorarse y tomar decisiones que cambiarán sus vidas) significa que la película, como experiencia visual, no resulta especialmente interesante. No obstante, se trata de los primeros pasos en el camino hacia la aceptación de los jóvenes trans que se niegan a ser definidos solo por su identidad de género u orientación sexual. Solo por esto, Always Amber merece ser reconocida más allá de los festivales especializados y las proyecciones temáticas.

Always Amber es una producción de la compañía sueca Story AB, con la participación de Swedish Television. Wide House se encarga de las ventas internacionales.

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(Traducción del inglés)

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