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Jacques-Henri Bronckart • Productor

La producción, una especie mayéutica

por 

Jacques-Henri Bronckart • Productor

Fundada en 1999 por Jacques-Henri et Olivier Bronckart, Versus Production es una casa joven de producción que comienza a hacerse más visible en el paisaje belga (leer el articulo). Después de varias coproducciones menores y cierto número de documentales, Versus se lanzó a la ficción siguiendo jóvenes autores y produciendo sus primeros pasos detrás de la cámara. Después de los cortometrajes de Bouli Lanners, Micha Wald o Oliver Masset-Depasse, Versus les acompaña en una aventura cinematográfica en la que la producción es sobretodo una cuestión de amistad. ¿Una etiqueta?

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¿Cómo se manifestó por su parte ese deseo de producir películas?
Jacques-Henri Bronckart: en la universidad yo había dirigido un cineclub, ahí experimenté un poco el cine desde un punto de vista de organización. Por medio de mis profesores, conocí a Jean-Claude Riga y a Marie-France Collard. Ambos producían documentales. Trabajé con ellos durante 4 años en Latitude Productions, dentro de un clima un poco peculiar, yo tenía un poco la libertad sobre mí para hacer lo que quisiera, ya que amo ser autónomo. En un momento dado, deseaba trabajar con los directores de mi generación y centrarme en la ficción. Me encontré con Micha Wald y su La nuit tous les chats sont gris, el primer corto de Micha, y mi primera producción. En aquel momento, me di cuenta de que mi puesto en Latitude, donde a la vez era empleado y productor, era algo un poco esquizofrénico. Personalmente, no jugaba con todas las cartas necesarias para gestionar la producción como yo la entendía. Entonces, nos separamos, y creé Versus junto a mi hermano Olivier que trabajaba desde hacía dos o tres años con los hermanos Dardenne. Él era su administrador de producción [actualmente, productor ejecutivo de Films du Fleuve]. A mí se me da mejor el desarrollo de proyectos y de acompañamiento, y el fuerte de Olivier es la economía, la estructuración de una sociedad y su gestión. Nos compaginamos bien. Para nosotros, lo que contaba desde el principio era mirar a largo plazo, en términos de acompañamiento. Comenzamos por lo sabíamos hacer, o sea, los cortos y los documentales, nuestra mejor escuela. Hoy en día, estamos llegando al momento clave de nuestro desarrollo en el que segamos un poco lo que hemos sembrado. Si bien quedan muchos trabajos y retos a superar, entonces todo se está desarrollando como lo tenía previsto para este momento. Es, sobretodo, una buena señal.

Todos los proyectos de versus son los de una nueva generación de cineastas...
Es mi voluntad trabajar con los realizadores de mi generación, con personas con las que comparto más que el mero hecho de producir una obra. En principio, el vínculo común es el anhelo de cine, de un cine contemporáneo de acuerdo con el mundo de hoy, un cine que cuestiona igualmente desde un punto de vista tecnológico. Estos cineastas son aquellos que desean transmitir una historia, un filme, un modo de narrar distinto... Se trata de amistades fuertes. Se ha formado una especie de clan. Producir una película, por suerte, además de organizar planes de financiación, estrategias, o reuniones, también es ir al cine, compartir gustos, referencias comunes y cosas a veces muy íntimas. Conocer bien a alguien nos permite igualmente saber de dónde, cuándo y cómo, hace falta estar a su lado, impulsarle hacia alguna parte, darle lo que necesita.

Artísticamente hablando, ocupáis un puesto importante.
Sí... no... no sé. Hay todo un trabajo del tipo de acompañamiento editorial o artístico, lo puedes llamar como quieras. No se trata de decir a los directores lo que deben hacer, sino de guiarlos hacia donde deben llegar. Es más que nada una especie mayéutica y no algo de la dirección, lo cual no me gusta.

Ahora prepara dos películas y desarrolla cuatro, ¿le será posible estar presente en cada una?
Sí, ya que hemos logrado colocar un equipo verdaderamente esforzado, fiable y competente que me permite concentrarme en las dos cosas que son esenciales para mí: el acompañamiento de los directores y la financiación. Sobre todo, no quiero convertirme en un tipo de fábrica de películas. Si ya no pudiera seguir estando presente en los momentos clave, como la escritura o el casting, perdería algo. ¡También mantengo una relación muy sincera con los directores y creo que enseguida me lo dirían (risas)! Además cada película requiere una organización única.

¿Cuál es la primera película que le marcó?
Creo que el punto clave fueron las primeras películas de Hal Hartley, Trust y Theory of Achievement, que, aparentemente, contenían toda una serie de cosas que yo amaba del cine, con Godard, Bresson o las películas americanas independientes. Eran muy contemporáneos, estaban muy anclados en una época, con una especie de agudeza visual. En resumen, sentía algo muy artesanal que me llegó verdaderamente al alma.

¿Piensa realizar sus propias películas?
Si produjera a directores malos, quizá sintiera la necesidad de hacerlo mejor que ellos (risas). Pero como admiro y respeto mucho su trabajo, no veo la necesidad. También hay saber de lo que uno es capaz. ¡He encontrado mi punto fuerte, y ahí me quedo!

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