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Finlandia

Hannaleena Hauru • Directora de Fucking with Nobody

"Estoy acostumbrada a navegar entre mundos diferentes"

por 

- Hemos hablado con la directora de la cinta seleccionada en la Biennale College de Venecia y ahora en cines en Finlandia

Hannaleena Hauru • Directora de Fucking with Nobody
(© Lasse Poser)

En su cinta seleccionada en la Biennale College de Venecia 2020 Fucking with Nobody [+lee también:
tráiler
entrevista: Hannaleena Hauru
ficha del filme
]
, la aspirante a cineasta Hanna (interpretada por la directora Hannaleena Hauru) crea un falso romance en Instagram después de perder un trabajo, convirtiéndose inesperadamente en una "influencer". Sin embargo, su amigo Lasse (el coguionista de la película, Lasse Poser) no parece muy entusiasmado, y pronto, la ficción comienza a acercarse a la realidad. Hemos hablado con Hauru sobre su película.

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Cineuropa: Con Fucking with Nobody, has podido experimentar dos caras de esta nueva realidad: pudiste estrenar la película durante un festival casi normal, y ahora tienes que enfrentarte a una capacidad limitada en los cines finlandeses.
Hannaleena Hauru:
La mayoría de los cines de Helsinki están cerrados en este momento, aunque escuché que algunas personas habían alquilado un pequeño cine solo para ver la película. Todavía no hemos fijado una nueva fecha para el estreno nacional [se suponía que la película se estrenaría en enero], pero como tuvimos las proyecciones en Venecia, así como algunos preestrenos en Finlandia, ya no estoy tan ansiosa.

¿Cómo respondieron los primeros espectadores a la estructura de la película? Antes de Venecia, nos contabas que no estabas muy interesada en las narrativas convencionales.
Estaba preparada para recibir comentarios como: "Es interesante, pero muy complicada". Pero no ha sido el caso, la audiencia lo ha entendido. Debatimos mucho sobre cómo debíamos presentar la película, sobre si era necesario avisar de que podía ser un poco compleja y tratar de guiar al público. Al final no ha sido necesario. Me parece esperanzador ver que el público está preparado para algo diferente a la típica narrativa aristotélica.

Como ya pudimos apreciar en tus cortometrajes y en tu ópera prima, Thick Lashes of Lauri Mäntyvaara, tienes un sentido del humor muy específico. ¿Cómo querías plasmarlo en este caso?
Está relacionado con mi filosofía de vida: "Tratar temas sensibles y doloroso a través del humor". Me criaron de esa manera, así que lo veo como una forma de lidiar con el dolor. Cuando escribía el guion con Lasse, esa era la clave: el humor era nuestro punto de encuentro como guionistas. Es una herramienta de comunicación.

Ese dolor que comentas se hace visible en la película cuando se trata de problemas personales y profesionales. Sobre todo a la hora de valorar lo que quieres en tu vida profesional y lo que crees que es posible.
En realidad reconozco esos celos, no solo en la industria cinematográfica finlandesa, sino también en Europa. Por eso quería lidiar con el tema a través del humor. A veces experimento esa sensación cuando veo que un colega tiene éxito. Durante los estudios de cine, el objetivo era no mostrarlo. Pero a mi modo de ver, estos sentimientos deben confrontarse y discutirse. Con mis amigos cineastas, podemos hablar de estar celosos porque la película de alguien se proyecte en un festival o porque reciba una beca. A veces es más fácil con los que no son de Finlandia, ¡al menos no estamos compitiendo por las mismas cosas!

En redes sociales, todo el mundo intenta mejorar su imagen, aunque esto implique crear una relación falsa.
Muchos espectadores se han acercado a mí después de la proyección para hablar sobre su ansiedad con las redes sociales. Eso es algo bueno que está consiguiendo esta película: está tratando de hacer estallar esta burbuja. Es una situación extraña porque se han escrito artículos sobre mí en los medios finlandeses y, para promocionar la película, he hecho más publicaciones en redes. ¡Así que he notado como mejoraba mi imagen! Tengo un montón de fotos bonitas y profesionales, en las que me presentan como “una cineasta". Acabo de hacer una película que trata sobre este tema, sobre cómo las redes sociales te ayudan a crear una ilusión sobre ti mismo y, curiosamente, me está sucediendo ahora mismo.

No he podido evitar darme cuenta de que, hoy en día, no es precisamente “sexy” tener un personaje femenino que admite que tener pareja sería beneficioso.
Eso es exactamente lo que queríamos retratar: esa mentalidad de la década de 1950. Esa es la lucha de Hanna y Lasse, aprender a afrontar 2020 y todos estos nuevos valores. Son como viajeros en el tiempo que viven en círculos de activistas. Yo también tengo fantasías sobre ser una esposa de los años 50, pero, por supuesto, ¡no puedes decir eso en voz alta! Soy una activista y una mujer empoderada, pero todavía queda algo de eso en mí. Cuando volví a mi ciudad por Navidades, recordé haber vivido esa dualidad cuando era joven: tener un grupo de amigos activistas y vegetarianos en la década de 1990, e ir a la escuela con niños más acomodados. Supongo que estoy acostumbrada a navegar por mundos diferentes.

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(Traducción del inglés)

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