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ZÚRICH 2020

Gregory Kershaw y Michael Dweck • Directores de The Truffle Hunters

"Un cazador de trufas no le diría jamás a otro que ha encontrado una"

por 

- Hemos hablado con Gregory Kershaw y Michael Dweck, el dúo responsable de uno de las mayores delicatessens del año, The Truffle Hunters

Gregory Kershaw y Michael Dweck  • Directores de The Truffle Hunters
Los directores Gregory Kershaw y Michael Dweck con el cazador de trufas Carlo Gondola (© Letizia Guglielmino)

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, estrenado en la sección gala del Festival de Cine de Zúrich, explora el misterioso mundo del hongo más exclusivo del mundo, las personas que forman parte de él y sus adorados perros. Hablamos con sus directores, Michael Dweck y Gregory Kershaw.

Cineuropa: El universo de los cazadores de trufas es muy extraño. ¿Cuánto tardaron en sentirse cómodos con vosotros? ¿Lo suficiente como para continuar esas largas discusiones con sus perros?
Michael Dweck: Encontramos este pueblo en agosto de 2017 y cuando preguntamos sobre cazadores de trufas, nadie sabía quiénes eran. “Viven en las montañas y cuando queremos una trufa, ponemos dinero en una caja de madera y a la mañana siguiente aparece la trufa”. Pensamos que nos llevaría un mes, pero al final tardamos un año. Nos dijeron: “No somos los cazadores de trufas que estáis buscando”. Nosotros les respondimos: “¡El sacerdote nos ha dicho que sí! Si él lo dice…” El gran avance llegó cuando una noche salimos con un cazador de trufas. Estas personas caminan entre 15 y 20 kilómetros en el frío y sin linternas. Nosotros volvimos exhaustos del bosque, pero él no. Tenía 86 años. Nos llevó a su cabaña, quebró unos huevos y ralló una trufa para nosotros. Esa persona corrió la voz por el pueblo de que estábamos bien. 

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LIM Internal

Parece El proyecto de la Bruja de Blair: ir al bosque y encontrar estas criaturas casi míticas.
Gregory Kershaw: ¡Fue así, créeme! Empezamos a ver cosas únicas que eran extrañas para nosotros pero normales para ellos. Nuestra forma de grabar nos permitió capturarlos de una manera que hizo que todos se sintieran cómodos. Se trataba de pasar tiempo con estas personas. Queríamos traer al espectador hacia nuestra perspectiva subjetiva de experimentar este mundo. ¿Cómo muestras cómo es este lugar? ¿Cómo muestras a qué sabe una trufa? Por eso hay tantas escenas de dos personas sentadas a la mesa. Ellos cenaban y nosotros preparábamos la cámara y la dejábamos grabar.  

Sería fácil admirarlos por vivir tan cerca de la naturaleza, cerca de las viejas costumbres. Pero eso también los hace susceptibles de ser explotados. Como dice uno de ellos, “No tengo forma de saber lo que es un precio justo”.
M.
D.: Ellos sabían lo que estábamos haciendo. Íbamos de pueblo en pueblo, buscando una perra trufera preñada, algo que no es fácil de encontrar. Fuimos a tomar un café en un pueblo y alguien dijo: “¿Así que sois los que buscáis una perra trufera preñada? Aquí está el número, su perra va a dar a luz en dos días”. Todos sabían lo que estábamos haciendo. Los cazadores de trufas se quedan en sus aldeas, pero de vez en cuando van a tomar un café o un vaso de vino, a leer el periódico y a cotillear. Y también sabemos que los cazadores de trufas se mienten entre ellos. Nunca le dirán a otro cazador de trufas que han encontrado una. ¡Nunca! Los primeros que conocimos se conocían desde hacía 81 años. “¿Los dos cazáis trufas?”, “Sí”, “¿Habéis compartido algo?”, “No”. Pero escriben diarios, que se remontan a varias generaciones atrás, sobre dónde encontraron trufas. Cuál era la humedad, cuál era la temperatura, cuándo fue la última vez que le dio la luz.

G. K.: Está esa intersección entre el lugar de donde proceden las trufas y el lugar donde terminan. Ese contraste fue muy interesante. Está esa forma de capitalismo y, se podría decir, una explotación de los cazadores, que no ganan mucho dinero aunque sus trufas se vendan por miles de dólares. Pero hay algo emocionante en eso. Es un juego. El dinero está bien pero no es su principal motivación. Quizás es como hacer una película independiente.

En la comunidad del cine independiente, nadie te dirá por cuánto vendió su película. ¿Os dijeron por qué no hay mujeres cazadoras de trufas?
M. D.: Encontramos una generación joven de mujeres cazadoras de trufas. Una de ellas encontró la trufa más grande el año pasado. Nos dijeron que las mujeres no confían en caminar por un bosque con un grupo de hombres en plena noche. ¡Además, su pasión era cazar champiñones! O recoger flores de azafrán. Una de esas mujeres nos dijo que la madre de su marido lo había “maldecido con dedos gruesos” y por eso él no podía hacer el trabajo.

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(Traducción del inglés)

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