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BERLINALE 2020 Berlinale Special

Johannes Naber • Director de Curveball

"Hicimos de la verdad algo surrealista; con los hechos en la mano, no era nada difícil"

por 

- BERLINALE 2020: Hemos hablado con Johannes Naber para saber más sobre Curveball, su adaptación de una historia real y retorcida que supuso el origen de la Guerra de Irak del 2003

Johannes Naber • Director de Curveball
(© Gudrun Schoppe)

El BND, el servicio secreto alemán que rara vez aparece en las historias de espionaje famosas, por fin es protagonista en Curveball [+lee también:
crítica
tráiler
entrevista: Johannes Naber
ficha de la película
]
, de Johannes Naber, la adaptación de la historia, real y retorcida, que dio lugar a la guerra de Irak del 2003. La cinta, que debe su título a un confidente iraquí poco fiable, se ha estrenado en la sección Berlinale Special de la 70 edición del Festival de Cine de Berlín.

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Cineuropa: Durante la producción de la película, ¿te pusiste en contacto con Rafid Alwan, el verdadero “Curveball”?
Johannes Naber:
No. Me temía que su participación en el proyecto habría tenido más consecuencias negativas que positivas. En el fondo, no es una fuente de información muy creíble. Pero sí que hablé con gente que lo había conocido y conseguí hacerme una idea clara de él. Sin embargo, ahora que la cinta se ha estrenado, me gustaría ponerme en contacto con Rafid y darle la posibilidad de hablar; tengo muchas ganas de escucharlo.

Aunque Rafid es un personaje real, Wolf Arndt no existe; no es un agente de la BND de carne y hueso. La película también se toma otras libertades. ¿Cómo planteaste el concepto de verdad frente a ficción?
Dado que empecé haciendo documentales, para mí es una cuestión de conciencia darle un tratamiento correcto a la verdad. Esta, sin embargo, se ve afectada por mi condición de dramaturgo y eso significa que intento construir un personaje a partir de la información disponible. Como tal, Wolf no existe, pero está basado en un agente experto en armas biológicas de la BND que estaba a cargo del caso de Rafid; podría haber sido él. Usamos este tipo de enfoque durante todo el proceso.

La historia no tarda en enredarse considerablemente...
Eso era sin duda lo que pretendíamos. Hicimos de la verdad algo surrealista; con la información de la que disponíamos, no era nada difícil.  Está claro que pasaron cosas muy extrañas de las que había que ocuparse.

También es más divertido de lo que uno habría esperado. ¿Eso también es intencionado?
Digamos que no hicimos nada para evitarlo.

En muchos aspectos, Curveball se enmarca en el género del espionaje y cuenta con personajes alemanes, aunque, para variar, no hable de la Guerra Mundial o la Guerra Fría, sino de algo muy reciente. Y, también para variar, los protagonistas no son el MI6 o la CIA, sino el BND; eso es poco frecuente.
Totalmente de acuerdo. La historia del BND está muy marcada por un complejo de inferioridad frente a la CIA y los demás servicios secretos. Durante la Guerra Fría, el BND siempre era el más mediocre. La CIA y los otros podían operar saltándose las reglas, pero las leyes alemanas le imponían al BND normas de actuación muy estrictas. Tampoco contaba con mucho presupuesto ni con buenos reclutas: trabajar para el BND nunca se consideró muy glamuroso. No se me ocurren novelas o películas de espionaje famosas que lo mencionen.

Ahora tiene la que es, posiblemente, su hora más gloriosa... o su cuarto de hora, por lo menos. Y le concedes a Wolf una amante de la CIA, una persecución en trineo desde una fortaleza situada en la cima de una montaña y otros lujos dignos de James Bond.
Excavamos en ese montón de tópicos, y nos encantó.

Sebastian Blomberg y Dar Salim hacen una gran y extraña pareja. ¿Escribiste los papeles pensando en ellos?
En Sebastian, sí, desde el principio. Es uno de los mejores actores alemanes; aunque no es el más fácil, es brillante. Fue difícil encontrar a su pareja. Queríamos un actor iraquí que pudiera resultar divertido y fuera muy auténtico. Encontramos cinco, y la mayoría de ellos no encajaban.  Pero Dar Salim... Es conocido por Juego de tronos y por películas de acción con muchos músculos, y en las películas policiacas escandinavas es muy serio. Tampoco tenía mucho pelo, pero algo me decía que podía tener una vena divertida. Y dijo: “Bueno, no consigo hacer reír en Dinamarca ni en Estados Unidos; a ver cómo se me da en Alemania”. Le dimos una peluca y resultó que encajaba perfectamente.

¿Es correcto divertirse tanto viendo una película que trata este tipo de temas?
Manipulo la emoción y la moral, ¿verdad? O al menos eso intento. Mi objetivo es ser fiel a la historia y no aburrir a los espectadores, y, además, hacer del mundo un lugar mejor.

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(Traducción del inglés por Eva González)

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