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Fernando Meirelles • Director de Los dos papas

"La idea de tradición e iglesia debería conectarte con Dios y no con la gente de la sociedad"

por 

- Cineuropa ha entrevistado al director Fernando Meirelles en Londres para hablar sobre su título de reparto de altos vuelos Los dos papas

Fernando Meirelles  • Director de Los dos papas

El cineasta brasileño Fernando Ferreira Meirelles (Ciudad de Dios, El jardinero fiel [+lee también:
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) vuelve a demostrar su talento en la dirección con Los dos papas [+lee también:
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, filmada principalmente en el Cinecittà de Roma. Se trata de una comedia irónica sobre la renuncia del Papa Benedicto XVI, que llevó a la Iglesia Católica a pasar de un líder conservador a otro liberal con la llegada de su sucesor, el Papa Francisco. Sin embargo, Meirelles sugiere que tal vez los dos líderes no sean tan diferentes. La película se estrena en los cines del Reino Unido este viernes.

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Cineuropa: ¿Qué te llevó a hacer una película sobre estos dos papas?
Fernando Meirelles:
Decidí hacer la película porque me gustaban las ideas del Papa Francisco. Cuando me preguntaron si quería leer el guión y hacer una película sobre los dos papas dije que sí inmediatamente, porque al menos me permitiría descubrir más sobre su figura. Cuando recibí el guion vi que era prácticamente igual a la obra de teatro en la que se basa la película, tan solo un diálogo. Eran dos hombres hablando sobre religión, lo cual habría sido muy difícil de digerir para el público. Mi primer instinto fue cambiarlo y hacerlo más personal y divertido. Cuando vi La reina [+lee también:
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, de Stephen Frears, lo que más me gustó de la película fue la visión íntima del personaje, no el hecho de que fuese reina. Para esta película me imaginaba a los papas como dos amigos que se reúnen para beber cerveza, comer pizza y hablar de fútbol.

Es curioso cómo consigues que el Papa Benedicto, una figura conocida por su carácter severo, aparezca como un personaje agradable. ¿Cómo se te ocurrió este enfoque?
Creo que el mérito es de Anthony Hopkins. Cuando leí el guión por primera vez me parecía que la dinámica de la película era esa: el Papa Francisco es el bueno y el Papa Benedicto XVI es el malo. Pero cuando comencé a investigar más sobre Benedicto entendí su punto de vista: se supone que la idea de tradición y la Iglesia deben conectarte con Dios y no con las personas en la sociedad. Puedo estar en desacuerdo con él, pero comprendí su posición. Anthony también había leído mucho sobre Benedicto, y cuando se unió al proyecto consiguió transmitir toda su humanidad y carisma al personaje. Anthony es una persona muy carismática, mientras que el Papa Benedicto es un tipo bastante aburrido. Lo importante es que al final teníamos dos papas que nos gustaban y con los que era posible empatizar. A veces estás de acuerdo con uno y otras con otro, lo cual es muy interesante porque, aunque parezca que todo es blanco o negro, hay muchas zonas grises.

¿Qué te hizo pensar en Jonathan Pryce para interpretar al Papa Francisco?
Era una elección obvia. Si buscas en Google "el Papa" verás cientos de fotos de Jonathan Pryce junto al Papa Francisco. Por supuesto, es un actor brillante, de eso no cabe duda. Además, Pryce tiene un gran sentido del humor y esa humanidad que relacionas con Francisco. Transmite calidez, y esto era lo que necesitábamos. Es alguien a quien te gustaría tener como amigo.

¿Cómo trabajó Pryce con Juan Minujín, que interpreta al Papa Francisco de joven, cuando vivía en Argentina y todavía utilizaba su nombre de nacimiento, Jorge Mario Bergoglio?
Se conocieron aquí, en Londres. Lo cierto es que a veces veo películas en las que presentan dos versiones de un personaje, una joven y otra más adulta, y para vincularlas los directores utilizan trucos como hacer que repitan los mismos gestos. Me parece algo ridículo porque de alguna forma consiguen sacarme de la película. De todos modos, yo no quería que actuaran igual, principalmente porque el joven Bergoglio era muy diferente del actual. Había cambiado mucho cuando se convirtió en Papa, y esto puede verse claramente en la película. Las personas que lo conocían decían que era muy desagradable de joven, que no se relacionaba con nadie y que jamás sonreía. Pryce interpreta al Papa como lo conocemos hoy en día, por lo que no tenían que coincidir.

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(Traducción del inglés)

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