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IDFA 2019 Competición

Jørgen Leth • Director de I Walk

"Toda esta historia era una extensión de mi proceso personal"

por 

- Hemos hablado con el director experimental y poeta Jørgen Leth sobre su documental I Walk, una obra muy personal proyectada en el IDFA

Jørgen Leth  • Director de I Walk
(© Tomas Gislason)

El cineasta experimental y poeta Jørgen Leth ha dirigido el que probablemente sea su trabajo más personal hasta la fecha, una obra en la que intenta lidiar con el trauma que sufre después de vivir el terremoto de Haití. I Walk [+lee también:
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ficha del filme
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, que ha tenido su estreno internacional en la Competición oficial del 32º Festival Internacional de Cine Documental de Ámsterdam (IDFA), explora la forma en la que el ego se enfrenta al envejecimiento y el deterioro físico. Tuvimos la oportunidad de charlar con el director sobre lo que significa para él hacer un autorretrato tan personal.

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Cineuropa: El terremoto de 2010 en Haití marca el punto de partida de la película; ¿Cuándo decidiste que era tan importante para la historia?
Jørgen Leth: Fue un evento muy importante en mi vida. En ese momento no entendía lo que estaba sucediendo, no me asusté ni grité, tan solo lo experimenté. Fue surrealista. Era como si estuviera experimentando todo a cámara lenta. Más tarde, me di cuenta de que tenía secuelas y no sabía cómo lidiar con el trauma. Durante los meses posteriores me quedé en Haití. Simplemente me negaba a volver a Dinamarca, porque no podía imaginar cómo explicar lo que había sucedido. Sentía la necesidad de quedarme allí, donde había vivido intermitentemente durante 30 años. Mi trabajo consiste básicamente en documentar la vida, así que eso es lo que hice. Normalmente tomo notas de lo que ocurre, en caso de que pueda necesitarlas más tarde, pero esta vez descubrí que podía documentarlo todo usando mi teléfono móvil. Notaba que me estaba transformando como persona, lo que me proporcionó un medio para lidiar con esta horrible experiencia. La verdad es que no tenía ninguna película en mente hasta que mi hijo vio algunas imágenes en mi teléfono. A partir de ahí seguí haciendo lo mismo, pero de repente se convirtió en un proyecto. La historia fue simplemente mi desarrollo personal, donde me sentí desnudo y muy vulnerable.

¿Cómo lidiaste con el aspecto más personal?
La distancia te permite cierta comodidad, pero yo quería eliminar esa distancia para ser honesto sobre mi experiencia. Creo que eso es lo que valora el público. De alguna forma siempre hago historias que tienen algo que ver con mi visión personal de la vida, como en 66 Scenes From America. Para mí es esencial trabajar con mi propia experiencia e intereses, no con los de otras personas. En ese sentido tuve un enfoque muy espontáneo y natural, sin ningún tipo de guión. Toda la historia era una extensión de mi proceso personal, y creo que por eso también tenía un componente de terapia. Se convirtió en una especie de crisis vital, en la que solo tenía que entenderme. En cierto modo, las imágenes eran información de primera mano, al igual que para cualquier otra persona. He trabajado el arte experimental muchas veces, pero con esta película creo que he ido más allá, experimentando con formas de expresarme y transformando ese material en algo más.

La película termina con una instalación de arte en la selva de Laos. ¿Cómo surgió la idea?
Mi hijo encontró un texto que escribí hace tiempo, donde describo la jungla como un "caos organizado". Siempre sentí el deseo de abrirme camino a través de la selva, un fragmento de naturaleza incontrolable. Me parecía una imagen muy poderosa, así que decidimos incluirlo como algo simbólico. La idea de examinar un trozo concreto de jungla está relacionada de alguna manera con el terremoto. La jungla posee una energía incontrolable, pero el hecho de enmarcarla es un acto muy consciente. Construimos un marco rojo que representaba una metáfora concreta y tangible de este enfoque artístico.

En un trabajo tan personal como este, ¿cómo decides dónde está el final?
El final es algo que siempre quieres mejorar, forma parte del proceso. El truco está en no tomárselo en serio, solo terminarlo. Podría continuar para siempre, pero también podría haber finalizado antes. En cierto momento sentía que me estaba asfixiando con el material, como si fuese una jungla muy densa. Era demasiado, y tenía la sensación de que estábamos dejando fuera cosas importantes. Afortunadamente, dejé la edición en manos de otra persona, así que que la mayor parte del tiempo no estuve presente en la sala de montaje.

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(Traducción del inglés)

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